El Club Trail Villena disfruta de la alta montaña en el Gran Trail Aneto-Posets/ Tras los pasos de Carros de Foc: aventura del Club Trail Villena en Aigüestortes

GRAN TRAIL ANETO POSETS : MARATÓN DE LAS TUCAS Y VUELTA AL ANETO, BENASQUE

Del 16 al 19 de julio, el Valle de Benasque volvió a convertirse en el epicentro del trail running nacional con la celebración del Gran Trail Aneto-Posets, uno de los eventos de montaña más prestigiosos de España. Miles de corredores se dieron cita para recorrer algunos de los paisajes más espectaculares del Pirineo aragonés, enfrentándose a recorridos de alta montaña que transitan por el Parque Natural Posets-Maladeta.

La prueba ofrece diferentes modalidades adaptadas a distintos niveles y experiencias, entre ellas el Gran Trail Aneto (105 km), la Vuelta al Aneto (56 km), la Maratón de las Tucas (42 km), el Vuelta al Pico Cerler (28 km), la Vuelta al Molino de Cerler (9 km) y diversas pruebas infantiles, consolidándose como una auténtica fiesta del trail running y del montañismo.

Hasta allí se desplazaron dos representantes del Club Trail Villena, que completaron con éxito dos de las modalidades más exigentes del programa.

En la Maratón de las Tucas, con un recorrido de 42 kilómetros y 2.500 metros de desnivel positivo, Joaquín Ruescas Toledo firmó una sobresaliente actuación al cruzar la línea de meta en 6 horas, 7 minutos y 15 segundos, consiguiendo una excelente 56.ª posición de la clasificación general y el 10.º puesto en su categoría.

La prueba contó además con una destacada actuación de la corredora villenense M.ª Ángeles Gabaldón, que, aunque no competía bajo los colores del Club Trail Villena, volvió a demostrar su enorme nivel en la alta montaña. Considerada como una de las principales favoritas para la victoria, finalizó en una meritoria 8.ª posición de la clasificación femenina, confirmando una vez más su calidad deportiva en una de las maratones de montaña más prestigiosas del panorama nacional.

Por su parte, Marco Antonio Arnedo regresaba diez años después a la exigente Vuelta al Aneto, una espectacular prueba de 56 kilómetros y 3.700 metros de desnivel positivo y negativo, con un único objetivo: disfrutar de la montaña y completar la carrera con buenas sensaciones. El resultado no pudo ser mejor, alcanzando la 106.ª posición de la clasificación general y la 39.ª plaza en la categoría Veteranos tras detener el cronómetro en 10 horas y 36 minutos.

Así nos cuenta esta increíble experiencia:

“Volvía a la Vuelta al Aneto, después de diez años, con el objetivo principal de disfrutar la carrera y acabar con buenas sensaciones.
La preparación había sido buena pero ante una carrera de alta montaña como esta, siempre te surgen ciertas dudas. Empecé la carrera con mucha calma, ya
.
Los veinte primeros kilómetros de la prueba son bastante corribles hasta llegar al refugio de la Renclusa, pero opte por llevar un ritmo tranquilo y tomármelo con calma.
Llegué al refugio dela Renclusa, recargué agua (muy importante porque hasta el siguiente quedaba mucho y no quería coger agua de la montaña) y comí algo para afrontar la primera subida en la prueba. Subida muy dura hasta el collado de Salenques (2700m) dando saltos de piedra entre caos del granito y sin una senda clara. Costaba avanzar mucho, pero el paisaje es espectacular y se disfruta una barbaridad. La vistas hacia arriba del Aneto son preciosas y te sientes muy pequeño entre estas grandes moles de piedra.
Voy pasando corredores y eso me da ánimos porque sé que llevo buen ritmo, aunque en todo momento voy controlando porque todavía queda mucha carrera.
El ambiente es espectacular ya que la gente del collado anima mucho y eso te da energías.
Una vez arriba, comienza la bajada al refugio de Llauset, muy técnica y donde hay que llevar mucho cuidado, ya que una caída podría ser el final de la carrera. Me veo bien y paso corredores, lo que indica que el ritmo es bueno.
La bajada se hace larga, que aunque en el perfil parecía que iba hacia abajo, hay tramos donde seguimos subiendo y solo al final hay un muy inclinado hasta el refugio. El paisaje sigue siendo entre bloques de piedra, pero con unos ibones de montaña preciosos, que incluso me hacen parar a hacer alguna foto.
En este refugio me detengo un tiempo a comer bien y a beber bien ya que es más o menos la mitad de la carrera y hay que coger fuerzas para lo que falta.
Salgo del refugio muy animado y con ganas, ya que me encuentro bien y veo que el cuerpo está respondiendo.
Nada más salir, está la subida al collado de la Ballbierna. Subida dura, aunque no muy larga, aunque igualmente técnica entre grandes bloques y donde hay que ir con cuidado. Algún traspié doy, pero sin mayores consecuencias.
La gente del collado sigue animando de igual forma y es de agradecer, ya que a estas alturas de la carrera siempre viene bien.
Una vez llegó arriba, empieza una larga baja hasta el refugio de Coronas y tercer avituallamiento. Aquí el terreno cambia y ya no son grandes bloques de granito. Se puede correr más pero siempre con cuidado, ya que las raíces y piedras pueden provocar caídas.
En todo momento voy controlando la alimentación e hidratación para llegar bien al final y evitar problrmas de carreras anteriores.
Adelanto bastantes corredores en esta bajada, lo que indica que el ritmo es bueno y que estoy gestionando bien.
Llego el refugio de Coronas, como algo de fruta y cojo todo el agua que puedo, ya que hace bastante calor y queda una larga subida hasta el pico Estiva Freda de 4km y 800m+.
Aquí el paisaje cambia y ya no son grandes rocas. El sendero está marcado, lo cual le permite avanzar algo más rápido. Sigo pasando corredores y eso me da mucho ánimo para frontar la carrera. La subida es preciosa, aparecen praderas de color rojizo que parecen sacadas de Marte y ayudan a avanzar disfrutando del paisaje. Aunque esté en carrera, da tiempo a ver el entorno entre paso y paso.
Llego a la cima muy animado, ya que sé que ahora «solo» queda una larga bajada de 13km y 1700m-. Encima está Monrasín y nos hace unas fotacas preciosas.
Recargo agua, como un par de trozos de sandía y salgo disparado para abajo.
Tengo piernas y fuerzas, y sobre todo ganas de correr, así que me lanzo a tope para abajo. Adelanto a muchos corredores, por lo que me digo a mí mismo que hoy sí lo estamos haciendo bien y que es el día.
La primera parte es por pradera despejada y luego nos metemos en un bosque precioso que permite correr y mucho. Voy a tope y el cuerpo está respondiendo muy bien.
Los últimos cuatro kilómetros son ya en pista menos inclinada y echo el resto para llegar a Benasque con un tiempo de 10h y 36 minutos.
Muy contento por acabar una carrera brutal en todos los sentidos, pero sobre todo, por cumplir el objetivo de disfrutarla al máximo y con muy buenas sensaciones en todo momento.
¡Volveré!».

RECORRIENDO LOS SENDEROS DE CARROS DE FOC. PARQUE NACIONAL DE AIGÜESTORTES Y ESTANY DE SANT MAURICI (ESPOT, CATALUÑA)

Mientras algunos de nuestros corredores competían en el Gran Trail Aneto-Posets, otro grupo de socios del Club Trail Villena aprovechó el mismo fin de semana para disfrutar de una experiencia de montaña en uno de los espacios naturales más espectaculares del Pirineo.

Isaac, Gala, Jessica, José A., Miguel Flor se desplazaron del 16 al 19 de julio hasta el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en la localidad leridana de Espot, para completar cuatro intensas jornadas de senderismo de alta montaña. En total, recorrieron 56,70 kilómetros y acumularon 2.712 metros de desnivel positivo, descubriendo algunos de los rincones más emblemáticos del parque.

El objetivo del viaje era realizar una ruta diferente cada día, recorriendo parte de los senderos por los que discurre la mítica travesía Carros de Foc, una de las rutas de refugios más conocidas del Pirineo. Con Miguel Flor como guía, que ya se conoce estos parajes, el grupo fue enlazando algunos de los refugios más representativos del parque, como Mallafré, Josep Maria Blanc, Amitges y La Restanca, disfrutando de paisajes de alta montaña salpicados de lagos glaciares, bosques y espectaculares panorámicas.

Las rutas fueron exigentes, pero el ritmo tranquilo permitió disfrutar plenamente del entorno. No faltaron las paradas para refrescarse en los numerosos arroyos, inmortalizar los paisajes con fotografías, recuperar fuerzas con alguna barrita energética y hacer un alto en los refugios para degustar un buen bocadillo acompañado de un refresco bien frío.

El buen tiempo acompañó durante toda la estancia, con jornadas de sol que permitieron aprovechar al máximo cada recorrido. Además, el alojamiento en Espot resultó ser una excelente opción para realizar rutas circulares diferentes cada día sin necesidad de largos desplazamientos.

Más allá de los kilómetros recorridos, los participantes destacan el magnífico ambiente vivido durante estos cuatro días, reforzando la convivencia y el compañerismo que caracteriza al Club Trail Villena. La experiencia dejó un excelente sabor de boca y la sensación de haber descubierto un lugar privilegiado, donde el agua, la naturaleza y la alta montaña son los auténticos protagonistas.

Sin duda, una escapada totalmente recomendable para cualquier amante del senderismo y la montañ y que, según aseguran sus protagonistas, tendrá continuidad. El próximo año, más aventuras.

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