I TRAIL VALLE DE TENA

El pasado 28 de agosto se celebró la primera edición de esta carrera, la cual discurría por la zona de Panticosa, Formigal y Sallent de Gallego, todo dentro de dicho valle encuadrado en el pirineo aragonés. La prueba tenía dos modalidades, 8K y 4K, pero no eran 8Km y 4Km precisamente. La primera de ellas, consistía en recorrer 78 Km con 7600 m+ (incluyendo la subida al Garmo Negro, ahí es nada). La segunda (que algunos del lugar llamaban la corta; gracia me hace ahora esa expresión) tenía 47Km con 3300m+.

Perfil de la carrera
Perfil de la carrera

Una vez que he introducido la carrera, paso a contar un poco la historia (en primera persona) del recorrido al completo con todas las vivencias incluidas, tanto las buenas como las menos buenas, por decirlo de alguna forma.

Antes de nada, deciros que acabé apuntado a esta carrera por casualidad. Un amigo que conoce la zona se enteró de la carrera y que si vamos, que si no tienes…, ya sabemos cómo nos ponemos a veces y cuando nos calentamos, pues nos calentamos, así que haya por abril/mayo fuimos al médico para que nos diera el certificado de que estábamos apto para correr una carrera así (la organización así lo exige). Eso sí, “a la corta”, aunque la verdad que para mí de corta nada. Pero fíjate lo que son las cosas del destino, al final el amigo que me lío en esto se hizo un esguince y no pudo prepararla bien, pero como ya estaba apuntado, no pude dejarlo a medias. Eso sí, aunque el amigo no corría, vino de fiel escudero a esta gran aventura.

Como ya estaba inscrito, no podía dejar pasar la oportunidad de volver a los Pirineos a competir. Por desgracia y como sabéis los que me conocéis, mi espalda me ha dado más guerra de la que yo hubiera querido, y no he podido correr mucho en los dos últimos años y menos por estos parajes. Es verdad, que al fin al cabo es correr como en otro lugar, pero desde que lo hice por primera vez en los Skygames del 2012, me di cuenta de lo mucho que me gusta correr por estos lugares y de las ganas que tenía de volver.

A lo largo del verano estuve preparando la carrera, pero entre vacaciones, viajes, fiestas, comidas, la espalda que no me deja tener constancia y demás, sabía que no estaba bien preparado, pero confiaba en hacer la carrera con cabeza y acabarla. Esa era mi objetivo, y el que quería conseguir.

Así que el último fin de semana de Agosto cogimos el coche mi amigo y yo en dirección a Panticosa. Al llegar, quedé con el gran Miguel Flor (en el centro de la foto), paisano y gran amigo que también hacía la carrera. Él, debido a su lesión de fascitis, había decido pasarse de la 8K a la 4K, por lo que coincidiríamos en carrera. Mucho tiempo sin hacerlo y una gran alegría encontrármelo de nuevo en carrera.

la foto

El viernes por la tarde fuimos a Panticosa, recogimos el dorsal y la bolsa del corredor (bonita camiseta y calcetines y una cosa curiosa, el perfil en forma de tatuaje que funcionó muy bien), charla precarrera para comentarnos el recorrido (curioso el comentario del director de carrera en un tramo: “cuidado que hay dos mastines en esa zona, sobre todo el joven, que tienen muy mala leche”. Lo que faltaba, y encima vestidos con nuestros atuendos tan discretos, seguro que ni nos ven) y a cenar pronto que nuestra carrera sale a las 8 de la mañana del sábado y hay que descansar.

Tatuaje con el perfil de la carrera
Tatuaje con el perfil de la carrera

Como siempre, duermo mal y no descanso lo suficiente. No sé lo que pasa, pero siempre el día antes me ocurre lo mismo. Será la emoción o yo que sé, pero no quiero pensar como lo pasarán los que van a jugarse el pódium.

Nos levantamos a las 6, ducha y a desayunar algo. Mi compañero lo hace más rápido y a las 7 sale disparado para arriba por donde vamos a pasar luego. Quiere ver “su” montaña y disfrutar el paisaje. Me vuelvo a ver con Miguel en el desayuno, última risas, como siempre y nos colocamos en el arco, que estaba en el Balneario de Panticosa (situado a 5Km del pueblo de Panticosa y 400metros más arriba, que luego tendríamos que bajar religiosamente para llegar a meta). La prueba 8K salía desde Panticosa, pero la nuestra lo hacía desde este punto.

Nos colocamos en posiciones medias. Sé que me lo quiero tomar con calma, pero el día de antes vi las marcas y sabía que después del primer kilómetro había senda estrecha, por lo que mejor colocarse bien. De todas formas, una vez puesto el dorsal ya sabéis lo que pasa siempre (no digo nada más).

Música, cuenta atrás y salida. Sin calentar, porque ya teníamos km de sobra, salgo a un ritmo ligero que me permita medio colocarme en buenas posiciones, pero la gente sale como si no hubiera un mañana y me pasan bastantes corredores. Para mis adentros me digo, “tranquilo que tú vienes a terminarla”, pero me cuesta. Llegamos a la senda, bastones y primera subida. Cojo un ritmo que creo que es bueno y que me hará calentar los músculos bien y sin pasarme. Una vez estirado el grupo se hace fácil correr/andar y adelantar cuando se puede. Vamos subiendo entre rocas y pinos por un valle estrecho espectacular. A la izquierda unos picos de más de 3000m (Garmo Negro y compañía) que hacen más llevadera la cuesta. Tras un medio llaneo y algo más de cuesta, llegamos al avituallamiento 1, refugio Bachimaña (km5). Zona espectacular con ibones y un circo de montañas alucinante. Aquí ya no hay pinos y todo es piedra, pero la zona es muy muy bonita. Me encuentro muy bien y con muchas ganas de correr (quizás demasiadas, porque he pasado a unos cuanto subiendo, pero vamos a seguir).

la foto 2
Rodeamos un par de ibones y cogemos otro valle que parece Marte. Pedregoso, tierra rojiza y muy para arriba. Ritmo constante, bastones y a seguir, A mitad del mismo me encuentro con mi amigo, nos saludamos y me hace unas fotos con la marmolera de fondo, nos deseamos suerte, y a seguir hasta el collado de Tebarray. La subida se hace llevadera y con este paisaje, donde te sientes muy pequeño, es un disfrute correr.

Justo antes de llegar al collado final de la subida, aparece el ibón de Tebarray (km 10). Creo que viendo la foto sobran mis palabras, pero que agua tan azul y limpia y que sitio más bonito. La pena fue el no poder quedarme un rato a disfrutar del mismo.

Ibón de Tebarray
Ibón de Tebarray

Pasado el ibón, llegamos al collado. Me encuentro muy bien y con ganas, así que ahora para abajo. Tras un destrepe equipado con cuerda, comienza una larga bajada hasta el refugio de Respumoso. Empiezo bien pero a mitad del mismo me empiezo a notar los cuádriceps regular y me preocupa porque todavía queda mucha carrera. Bajo un poco el ritmo y continúo. Bajada no muy pronunciada y de pradera, apta para “volar”, pero hoy no es el día (y mira que a mí me gusta bajar).

la foto 7

Con todo, consigo adelantar a gente en la bajada y llego al refugio (km 15). Decir que todos los avituallamientos estaban muy bien equipados con comida y bebida y la gente y voluntarios mejor todavía, siempre dispuestos ayudar y muy simpáticos. Cargo los bidones y como algo de fruta y a seguir. Aunque no tengo muy buenas sensaciones, prefiero no parar para no enfriarme.
Bordeamos un ibón inmenso y pasamos por la presa del mismo. No hago fotos desde allí, pero era hubiera sido muy bonita, con un inmenso lago de agua azul cristalina rodeado de montañas con pradera verdes.

Comienza otra subida al collado de Musales. Aquí ya veo que cuesta más subir, por lo que con calma y para arriba. Voy tomando geles y sales regularmente, pero no voy fino. Pienso que será la falta de entreno, pero intento no pensarlo mucho y a seguir. Suelo de pradera, pero bastante empinado al inicio, y piedra al final con una zona equipada con cuerda porque era necesario.

la foto 8

Por fin llego arriba y empieza un bajada in-ter-mi-na-ble (6km y 1200m-). En condiciones normales hubiera sido un placer hacerla, ya que empezamos en prado y acababa entre pinos y senda muy bonita y corredera, y algo de pista, pero sigo notando que mis piernas no van bien del todo. Al fin llegamos al avituallamiento 3 (km 25) donde intento comer algo, pero nada, fruta y poco más, pienso que con los geles es suficiente. Descanso algo y para arriba.

Nos informan que vamos alrededor de la posición 40, lo cual me motiva y da un plus (que me viene muy bien) ya que pensaba que iba bastante más atrás, la verdad.

Salgo con calma, empieza a apretar el calor y hay que dosificar que aún queda mucho. Vamos bordeando un pantano y a los 2km empieza una subida dura de verdad. Nada más iniciarse empiezo a tener rampas en los cuádriceps. “Malo”, me digo, queda mucha carrera todavía y no es buena señal. Pastillas de sales y masaje. Paro a estirar, pero me resulta difícil. Así que paro, me relajo unos minutos e intento no pensar mucho. Quiero acabarla, ese era el objetivo, por lo que puedes perder tiempo.

Tras unos minutos donde me pasan varios corredores y todos me dicen algo (el compañerismo ante todo, y es de agradecer), continúo con la subida de nuevo. Poco a poco y muy despacio. Cuando ya pensamos que hemos llegado arriba, aparece un prado enrome con otro circo de montañas al final. Un corredor me comenta que esto es solo la mitad, que al final del prado se sube la otra parte. Buuuuffffff. Bajón al canto y de los buenos. Miro a mi alrededor e intento distraerme con el paisaje y disfrutar, aunque sea andando porque me cuesta mucho correr. Troto algo en el llano a ver si se relajan las piernas, pero nada. Al final comenzamos la subida al collado de la Foratata, el cual se me hizo eterno. Rampas de nuevo, incluso en los brazos (ya solo faltaba que me dieran calambres en…). Bajo el ritmo al máximo, sales, geles y demás, y a sufrir. Con mucho esfuerzo llego arriba y para abajo, pero ahora ya me cuesta hasta bajar. Para colmo me noto varias ampollas en los pies. Lo que faltaba para el pastel.

la foto 9
Así que como podéis imaginar, la cosa empezaba a ponerse dura para mí. La bajada se me atraganta un rato y aunque voy lento de verdad, las rampas no paran. Me detengo varias veces a estirar pero no hay forma. No sé si al hacer tanto calor ese día, me faltó más bebida y quizás también comida, pero las sensaciones no son buenas. Decido llegar al último avituallamiento, Sallent de Gallego y ver qué hacer.

Tras una bajada que recordaré siempre por lo mucho que sufrí, pero también por lo bonita que es, llego al avituallamiento (km 37). Decido parar lo necesario. Me quito la mochila, bebo, como un sándwich (no me entra nada más y no he pasado hambre, lo que me extraña y mucho porque llevamos ya muchas horas de carrera) y estiro lo que puedo, aunque no es posible. Tengo el cuerpo para pocas alegrías. También tomo ibuprofeno para ver si hay forma de arreglar esto. Voy ya en las últimas y tengo que decidirme.

la foto 10
Al final, pensando en queda la última subida (y bajada), son “solo” 10 km, por lo que me pongo la mochila y digo “ya veremos qué pasa”. Primero llaneando por un lago y luego para arriba otra vez. Subida dura de verdad, sobre todo la primera parte, y más en mi estado. Me echo réflex de un par de corredores para intentare aliviar las rampas, pero dura muy poco. Hay que llegar a un repetidor y da la sensación de que se mueve en dirección contraria a mí. Qué manera de sufrir para llegar al mismo. Pero bueno, tras 1 y 30 minutos de los más “divertidos” llego al dichoso repetidor. Avituallamiento ligero en el repetidor, bebo algo y nos indican que quedan 4km de bajada, primero pista y luego senda.

la foto 11
Intento trotar, pero a la mínima que estiro algo demás la pierna, rampazo, por lo que andando medio trotando empiezo a bajar. Aquí incluso uso bastones para bajar porque si no, ni llego a meta.

La pista bien, pero la senda es una de las más bonita que he visto en mi vida. Lástima que no pudiera disfrutarla de verdad, pero al final y continuando con el calvario conseguí acabarla y llegar a Panticosa. Minicallejeo por el pueblo y por fin arco de meta. Llego muerto, aunque tengo que hacer el último esfuerzo para decirle algo al speaker que entrevista a todo el mundo, y no es cuestión de ser el antipático de la carrera. Además mi amigo está allí para echarme la foto de rigor, incluido vídeo, de esta maravillosa aventura, pero a la vez, muy sufrida aventura.
Tras unos minutos resoplando como un búfalo y relajado lo posible las piernas, consigo ponerme derecho. Gran alegría por terminar esta grandísima prueba (que recomiendo a todo el mundo por su recorrido y organización), pero con la sensación de haber pasado un poco el límite máximo de mi sufrimiento.

He disfrutado mucho, pero también he sufrido mucho desde el km 30 hasta el final. Pero bueno, soy finisher, además posición 49 con un tiempo de 9;46, que creo que para lo preparado que iba, está más que bien. Además y primordial, mi objetivo era acabarla, y así lo hice. Aunque eso sí, al año que viene y si mi cuerpo me lo permite, volveré porque sé que puedo disfrutar mucho más de esta magnífica zona.

Un saludo trailrunnero.
Marco Antonio Arnedo

la foto 13

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